A un velero.
A un velero.
Navegando por la mar,
con el viento de costado,
un breve cabecear,
el bajel boga escorado.
Todo el velamen henchido
que le dejan al velero,
lo demás va recogido,
gracias al hábil gaviero.
Gavias, foques y cangreja
aparejo a medio izar,
el viento fresco aconseja
precauciones a tomar.
Barlovento es estribor,
en este caso contado,
y quedando, por babor,
el navío ladeado.
Hay en el buen navegar
cinco formas conocidas,
y del viento aprovechar,
aunque sea en una ceñida.
Con el viento de empopada
es empujado el navío
con toda su proa hincada
da sensación de vacío.
Navegando por un largo
parecida sensación
poca escora con el barco
y arribando de timón.
Entre través y ceñida
por la amura viene el viento
a un descuartelar conocida
con la pala a barlovento.
Y de través navegando
con el viento de costado,
ladeando y avanzando
finalmente es empujado.
No existe en el mundo entero
ni hay mejor decorado...
¡que la imagen de un velero
con el trapo desplegado!.
0 comentarios